SALAS: “UN D11OS VESTIDO DE AZUL”

Matador Marcelo Salas

Corría diciembre de 1994, y todo hacía parecer que sería un año distinto, un año que quedaría en la retina de todos los de piel azul, en especial de un joven que durante la última temporada había deslumbrado con una calidad futbolística pocas veces antes vista.

El nombre de este novel delantero quedaría en la mente y en el corazón de todo aquél que se considere hincha de la gloriosa y sufrida camiseta azul, esa que tantas veces secó lágrimas y sudor luego de alentar en el tablón. José Marcelo Salas Melinao fue artífice – pese a su corta edad – del inolvidable y esquivo título de 1994. Después de 25 años de sequía, el “Equipo Mágico” románticamente volvía a tener la dicha de alzar la Copa.

La clave de aquél campeonato fue precisamente en el recordado partido ante un gélido equipo con una franja en el pecho, el 4 de diciembre de 1994, cuando este implacable ariete venido desde Temuco se sentó junto a los dioses y abrió el camino para conseguir la corona. El “Matador” – como fue apodado por su poder goleador – recibió un mágico pase del inmortal Víctor Hugo Castañeda para definir ante el portero “cruzado”, Patricio Toledo, haciendo estallar de emoción, orgullo, felicidad, y todos los sentimientos que puedan existir el querido Estadio Nacional.

Aquél recordado día, el “Matador” Salas se convirtió tempranamente en ídolo de la “Gloriosa Universidad de Chile”, demostrando garra, pasión y sentimiento por la institución, por aquella que da alegrías y penas, pero que siempre está ahí… y que por los siglos de los siglos seguirá con su hermoso color.

Hojas y hojas faltarían para homenajear a un hombre como Marcelo Salas, que lo dio todo por la “U”, y que desde las sombras siempre estuvo presente. El intratable delantero tuvo la capacidad de ponerse a la altura de grandes íconos, ídolo y figuras portentosas del firmamento de estrellas azules, tales como Leonel Sánchez, Rubén Marcos, Sandrino Castec, entre otros que también saldrían de la generación del “11”.

La idolatría del pueblo azul por el goleador cala los huesos y deja helado a cualquiera. Claramente lo dice un cántico de “Los de Abajo”…

“Hay un ser maestro, que vino del cielo,
viajó de Temuco, se llama Marcelo.
Campeón de Argentina, campeón en Europa,
también el más grande de toda la “Roja”

Matador, matador, el más grande goleador…

Matador, matador, un azul de corazón”

Un hombre de carne y hueso, pero que muchas veces parecía que fuese de otro planeta o perfectamente venido desde el cielo. Sus goles no sólo fueron pan de cada día en el “Romántico Viajero”. Por varios años en Argentina y en Italia también vibraron con sus amagues e imposibles tantos.

Desde sus inicios el cuadro “Mágico” era inevitable fijarse en él, sin duda, un jugador con grandes capacidades y aún más grandes proyecciones. Inmediatamente luego de haber realizado una tremenda campaña con la “U” en la Copa Libertadores de 1996, siendo eliminados injustamente en la semifinal del torneo ante River Plate en Buenos Aires, en la que se consideró la final adelantada, los mismos “millonarios” notaron que este chileno, que se había cansado de hacerle goles a sus clásicos rivales… y a otros, podía ser una buena inversión.

El 30 de septiembre de 1996 anotó su primer tanto con la camiseta de la banda sangre, nada más y nada menos que frente a Boca Juniors. De aquí no paró, y parecía que no tenía techo. También se transformó en goleador de River y uno de los máximos ídolos de la hinchada. En 1998 pasó a la Lazio de Italia, donde… adivinen, fue uno de los artífices de grandes campañas, consiguiendo ligas, copas, supercopas y recopas.

En el 2001 pasó a la Juventus por una cifra estratosférica, pero se lesionó gravemente y logró jugar pocos partidos. A pesar de esto, igualmente logró campeonato con los de Turín.

El 2003 vuelve a River, aunque no con mucha suerte. Pero en el 2005 retorna al equipo de sus amores, la “Gloriosa Universidad de Chile”, la que lo recibe con los brazos abiertos. “El hijo pródigo vuelve a casa”.

Con la presencia del “Matador” nuevamente en el club, los aires de triunfos volvieron, y de su mano el “Equipo Mágico” llegó a dos finales, que más vale no recordar. Pero lo importante es que el “11” estaba de vuelta, y para quedarse.

El 2 de junio del 2009 fue una fecha importantísima para los de sangre azul. 70 mil almas se dieron cita en el Estadio Nacional para despedir a uno de los más grandes del fútbol chileno, al goleador histórico de la Selección Chilena y máximo ídolo de la “U”. Varios sentimientos encontrados llenaron el reducto de Ñuñoa, pues más de la mitad de Chile despedía con los ojos llenos de lágrimas al gran goleador, al “D11OS” que se cayó del cielo para darle tantas alegrías al pueblo azul.

Las palabras faltan para definir lo que los hinchas azules sienten por lo que significa Marcelo Salas. Por esto y mucho más, ¡gracias “Matador”!... es el más sincero homenaje de “Vamos Leones” para uno de los más grandes goleadores del fútbol chileno y mundial, y que llevará una “U” en el pecho por siempre.